La situación de estima

Dónde estás según lo que has navegado, calculado sin mirar afuera. Y las dos cosas que la separan de la realidad: el abatimiento del viento y la deriva de la corriente.

Última actualización: 18 de agosto de 2026

La situación de estima es la posición deducida de un punto de partida conocido, el rumbo seguido, la velocidad y el tiempo transcurrido. No emplea referencias externas: es cálculo sobre la carta. El programa oficial la pide junto con el abatimiento y la deriva, que son precisamente los dos efectos que hacen que la estima no coincida con la posición real, y de ambas cosas trata esta página.

Qué es exactamente una situación de estima

Es una posición calculada, no observada. Se parte de un punto cuya situación se conoce con certeza —una salida de puerto, una situación verdadera anterior— y se le suma el movimiento que se supone realizado desde entonces. De ahí su nombre: es una estimación razonada, no una medida.

Eso condiciona su fiabilidad de una forma muy concreta: los errores de la estima se acumulan. Cada tramo hereda la incertidumbre del anterior y le añade la suya, así que una estima de dos horas es mucho más fiable que la misma estima arrastrada durante ocho. Por eso a bordo se «refresca» en cuanto aparece una referencia fiable, y por eso el punto de partida se anota con la hora exacta.

Conviene distinguirla desde el principio de la situación verdadera, que se obtiene observando objetos identificables y cruzando líneas de posición. Son dos cosas distintas y complementarias, y la diferencia entre ambas contiene información aprovechable.

La única fórmula, y las unidades que la estropean

Todo el cálculo se apoya en distancia = velocidad × tiempo, con la velocidad en nudos —millas náuticas por hora— y el tiempo en horas. Navegando a 6 nudos durante 2 horas y media: 6 × 2,5 = 15 millas.

El error más frecuente aquí no es conceptual sino de unidades: dejar el tiempo en horas y minutos y multiplicar tal cual. Dos horas y treinta minutos son 2,5 horas, no 2,30. Los minutos se pasan a fracción de hora dividiendo por 60: 45 minutos son 0,75 h; 20 minutos, 0,333 h; 10 minutos, 0,167 h. Con velocidades de un solo dígito, ese descuido desplaza la situación varias millas.

Estas cuentas hay que saber hacerlas a mano: en el examen del PER la calculadora está prohibida, y la resolución de convocatoria solo la permite en patrón de yate y capitán de yate. Practicar las conversiones de minutos a fracción de hora sobre papel forma parte del entrenamiento, no es un detalle menor.

Cómo se traza, paso a paso

Si hay varios tramos con rumbos distintos, el procedimiento se repite encadenando: el final de un tramo es el origen del siguiente. Y cada punto intermedio se anota con su hora, porque cualquier pregunta posterior puede referirse a un instante concreto.

El abatimiento: lo que hace el viento

El abatimiento es el desplazamiento lateral que el viento impone al barco: la embarcación no avanza exactamente por donde apunta la proa, sino algo escorada a sotavento. Lo produce la presión del viento sobre la obra muerta —casco, superestructura, arboladura, toldos— y su magnitud depende de la superficie expuesta, de la intensidad del viento y del ángulo con que incide.

Su efecto se mide como el ángulo entre el rumbo de proa y el rumbo que el barco sigue realmente por la superficie del agua. Ese rumbo resultante se llama rumbo de superficie. El abatimiento se cuenta hacia sotavento: con viento por babor, el barco abate a estribor, y al revés.

Tiene una propiedad que lo distingue de la corriente y que conviene retener: depende del rumbo del barco respecto al viento. Ceñido es máximo; con el viento por la popa, prácticamente nulo. Es decir, cambia si cambia el rumbo, y puede compensarse gobernando algo hacia barlovento.

La deriva: lo que hace la corriente

La deriva es el desplazamiento que produce la corriente. El mecanismo es distinto: aquí no se empuja al barco, sino que se mueve toda la masa de agua con el barco dentro. Un barco parado en una corriente de 2 nudos se desplaza 2 millas por hora sin que a bordo se note nada.

De ahí su segunda propiedad, la que la separa del abatimiento: la corriente actúa igual sea cual sea el rumbo, y también con el motor parado. No depende de la superficie expuesta ni del ángulo de navegación. Se define por su dirección —hacia dónde va, expresada como un rumbo— y su intensidad en nudos.

AbatimientoDeriva
Lo causaEl viento sobre la obra muertaLa corriente, que arrastra el agua
Depende del rumboSí, y del ángulo del vientoNo
Actúa con el barco paradoSólo mientras haya arrancadaSí, siempre
Se puede compensarGobernando hacia barloventoCorrigiendo el rumbo para contrarrestarla
Se expresa comoUn ánguloUna dirección y una intensidad en nudos

De rumbo de aguja a movimiento real

Puestos en orden, los conceptos forman una cadena que conviene no comprimir. Lo que marca la aguja se corrige a rumbo verdadero; el viento lo transforma en rumbo de superficie por efecto del abatimiento; y la corriente convierte ese movimiento en el desplazamiento efectivo sobre el fondo. Cada eslabón se aparta un poco de la anterior, y la estima trazada sobre la carta sólo tiene en cuenta las primeras.

El tratamiento gráfico de esos efectos —construir el triángulo de velocidades, decidir qué rumbo gobernar para que el barco siga la derrota deseada— es un procedimiento completo que se aprende con carta delante y bajo supervisión, no con una regla resumida. Aquí interesa que quede clara la diferencia entre los dos efectos y la dirección en que actúa cada uno, que es lo que el programa pide, y que no se confunda la estima con una posición segura.

Léelo con esta advertencia. Esto es material de estudio: no sustituye a la formación náutica ni al criterio del patrón. Una estima no es una posición, y ninguna regla abreviada reemplaza al procedimiento completo ni a la comprobación a bordo. La norma aplicable es la publicada en el «Boletín Oficial del Estado» y la resolución de convocatoria de cada administración.

Cuándo se usa de verdad

Cuando no hay referencias visibles ni electrónica fiable: de noche lejos de la costa, con niebla, o si falla el receptor de posicionamiento. Es la navegación que queda cuando no queda otra, y ésa es la razón de que siga en el programa aunque cualquier plotter la calcule solo.

Tiene además un uso de control que se aprecia poco. Si la posición electrónica y la de estima difieren mucho más de lo que el viento y la corriente justificarían, algo falla en una de las dos. Quien lleva estima detecta un fallo de la electrónica que otro no vería, y llega a él con una posición aproximada ya en la mano en lugar de con la pantalla en blanco.

Y la diferencia entre la estima y la situación verdadera del mismo instante no se tira: es información sobre lo que ha estado empujando al barco durante ese tramo.

En el examen, la estima se pregunta dentro de la unidad de carta, que es eliminatoria y admite pocos errores; las cifras están en cómo es el examen del PER.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la situación de estima?

La posición calculada desde un punto de partida conocido, trazando el rumbo verdadero seguido y llevando sobre él la distancia navegada, que se obtiene multiplicando velocidad por tiempo. No usa observaciones exteriores.

¿Qué diferencia hay entre abatimiento y deriva?

El abatimiento es el desplazamiento lateral que produce el viento sobre la obra muerta y depende del rumbo respecto al viento. La deriva es el arrastre de la corriente, que mueve toda la masa de agua y actúa igual sea cual sea el rumbo, incluso con el barco parado.

¿En qué unidades hay que trabajar?

Velocidad en nudos y tiempo en horas decimales. Dos horas y media son 2,5 horas, no 2,30; los minutos se dividen por 60 para pasarlos a fracción de hora.

¿Por qué la estima no coincide con la posición real?

Porque supone que el barco se ha movido exactamente en la dirección del rumbo y a la velocidad indicada, y ni el abatimiento del viento ni la deriva de la corriente están incluidos en ese cálculo. Además sus errores se acumulan con el tiempo.

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Fuentes oficiales

Verificables en el «Boletín Oficial del Estado» y en las convocatorias de examen que publica la administración competente, que puede ser la Dirección General de la Marina Mercante o la comunidad autónoma correspondiente.

PERTest es una herramienta independiente de preparación y no está afiliada ni respaldada por la Dirección General de la Marina Mercante ni por ninguna administración. La información oficial y vinculante es siempre la publicada en el Real Decreto 875/2014 y en las convocatorias de examen de la administración competente.