Los errores que más suspenden

Con cuatro preguntas y dos fallos permitidos, conocer de antemano los errores típicos vale tanto como saber resolver. Ninguno de ellos es conceptual.

Última actualización: 18 de agosto de 2026

Casi todos los suspensos por tope en la unidad de carta se explican con media docena de errores repetidos, y lo llamativo es que ninguno es de comprensión: son de método, de signo, de unidades o de reloj. Esta página los reúne y los desarma uno a uno. La explicación de cada concepto está en su página; aquí está lo que sale mal al aplicarlo.

Cuánto cuesta un error en esta unidad

La carta de navegación aporta 4 preguntas de las 45 y admite un máximo de 2 errores. Es una unidad eliminatoria: fallar tres suspende el examen aunque se acierten las 41 restantes, que serían un 91 %. Las cifras completas del examen y de las otras dos unidades con tope propio están en cómo es el examen del PER.

Traducido a decisiones de estudio: en esta unidad no hay margen para «fallar alguna y compensar». Cada pregunta vale la mitad del margen disponible, y por eso conocer los errores típicos rinde tanto como resolver problemas. Un fallo que se sabe reconocer no se comete dos veces.

Los errores, en una tabla

ErrorQué produceDónde está explicado
Signo de la corrección al revésDesviación del doble de la correcciónCorrección total
Sumar cuando había que restarRumbo desviado en sentido contrarioRumbo y demora
Olvidar la variación anualDeclinación desactualizada, resultado «casi» correctoCorrección total
Trazar la demora sin invertirLínea de posición en sentido opuestoSituación verdadera
Medir en la escala de longitudesDistancia falseadaLa carta náutica
Tiempo en horas y minutosDistancia navegada mal calculadaSituación de estima
No verificar el punto de partidaArrastre a todo el problemaAquí abajo

El arrastre, que es el que suspende

Los seis primeros errores estropean una pregunta. El séptimo las estropea todas, y por eso va aparte.

Los problemas de carta se encadenan: la situación de partida alimenta el trazado del rumbo, el rumbo lleva a la estima, la estima se compara con la situación verdadera y de esa comparación sale el desplazamiento que ha sufrido el barco. Cada paso toma como dato de entrada el resultado del anterior. Un punto inicial mal trazado no produce un fallo: produce una cadena de fallos.

Con un tope de 2 errores sobre 4 preguntas, eso basta para perder la unidad y con ella el examen, por bien que haya ido el resto. La contramedida no es de conocimiento sino de método: comprobar la situación de partida antes de seguir. Verificar que el punto trazado cae donde dicen sus coordenadas cuesta treinta segundos y protege las cuatro preguntas. Es la única unidad del examen donde pararse a comprobar rinde más que avanzar.

Los cinco fallos, desarmados

El signo invertido

Es el error más repetido de todo el examen. La declinación y el desvío entran positivos al este y negativos al oeste; cambiarlos de signo no da un disparate, da un resultado desplazado el doble de la corrección. Con una corrección total de 4°, el rumbo sale 8° movido: sobre la carta parece perfectamente normal.

Sumar cuando había que restar

De aguja a verdadero se suma; de verdadero a aguja se resta. El caso que más se falla es el segundo: cuando el enunciado fija un rumbo sobre la carta y pregunta qué debe gobernar el timonel. Ahí hay que descorregir, y quien va en piloto automático suma y entrega el rumbo equivocado.

La variación anual olvidada

La declinación de la rosa corresponde a un año de referencia y cambia con el tiempo. Aplicarla sin actualizar produce un resultado casi correcto, y ese «casi» es lo que lo hace peligroso: no salta ninguna alarma, pero la respuesta no coincide con ninguna opción, o coincide con el distractor que precisamente se ha puesto para eso.

La demora trazada sin invertir

Una demora se corrige a verdadera y después se traza desde el objeto hacia el barco, con la opuesta. Saltarse la inversión coloca la línea de posición en el sentido contrario y el cruce cae en un punto que sigue pareciendo razonable, al otro lado del faro.

Las unidades: escala y tiempo

Dos descuidos distintos con el mismo origen. Las distancias se miden en la escala de latitudes, nunca en la de longitudes. Y el tiempo va en horas decimales: dos horas y media son 2,5, no 2,30. Ambos falsean el resultado sin dar ninguna señal. Y conviene recordar que en el PER la calculadora está prohibida, así que las conversiones se hacen a mano y bajo reloj.

El metaerror: fiarse del resultado razonable

Es el que agrupa a todos los anteriores, y merece decirse con claridad: casi ningún fallo de carta produce un disparate. Producen posiciones plausibles, a pocas millas de la correcta, rumbos verosímiles y profundidades creíbles. No hay ninguna alarma interna que avise.

Por eso la verificación no puede consistir en mirar el resultado y ver si «parece bien». Tiene que ser de procedimiento: comprobar pasos concretos, siempre los mismos y siempre en el mismo orden, independientemente de lo convincente que resulte el número final.

Fuera del examen, este es el error que de verdad importa. En navegación real nadie corrige el ejercicio: una posición equivocada pero verosímil se sostiene durante horas, y sólo se descubre cuando aparece algo donde no debería. Ahí no hay dos errores de margen.

Un protocolo de tres comprobaciones

Tres comprobaciones mecánicas valen más que cualquier intuición, y caben en menos de un minuto sobre un examen de noventa.

Léelo con esta advertencia. Esto es material de estudio: no sustituye a la formación náutica ni al criterio del patrón. Ninguna lista de errores agota lo que puede salir mal en un trazado real, y la norma aplicable es la publicada en el «Boletín Oficial del Estado» y la resolución de convocatoria de cada administración.

Y un error que no es de carta, sino de examen

Dejar la carta para el final. Con 90 minutos para 45 preguntas y problemas que consumen bastante más de dos minutos cada uno, quien llega al trazado con el reloj encima resuelve mal lo que sabe resolver bien. Y los errores por prisa son exactamente los siete de esta página.

La estrategia razonable es despachar primero las preguntas de respuesta directa, que son la mayoría, y entrar en la carta con un bloque de tiempo holgado y decidido de antemano. No es una preferencia personal: es la consecuencia de que una sola unidad concentre tanto riesgo con tan pocas preguntas.

Un último apunte sobre el marco normativo, porque también se falla ahí: el examen se rige por el Real Decreto 875/2014, que ha sido modificado seis veces y está consolidado a 30 de diciembre de 2025, y las condiciones concretas de la prueba —material admitido, duración, sede— las fija la resolución de convocatoria de cada administración. Presentarse sin haberla leído es el error previo a todos los demás.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el error más común en la carta del PER?

Aplicar el signo de la corrección total al revés. El este es positivo y el oeste negativo; confundirlos desvía el resultado el doble de la corrección y produce una posición que sigue pareciendo razonable.

¿Por qué un solo error puede costar toda la unidad?

Porque los problemas se encadenan: un punto de partida mal trazado contamina el rumbo, la estima, la situación verdadera y todo lo que se deduzca de ellas. Y la unidad solo tolera dos errores sobre cuatro preguntas.

¿Conviene hacer la carta al principio o al final del examen?

Ni una cosa ni otra: conviene resolver primero las preguntas de respuesta directa y reservar para la carta un bloque de tiempo holgado y decidido de antemano, sin dejarla para los últimos minutos.

¿Cómo se comprueba que un trazado está bien?

Con comprobaciones de procedimiento, no de apariencia: verificar las coordenadas del punto de partida, comprobar el signo y la magnitud de la corrección total y confirmar que las demoras se han trazado desde el objeto hacia el barco.

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Fuentes oficiales

Verificables en el «Boletín Oficial del Estado» y en las convocatorias de examen que publica la administración competente, que puede ser la Dirección General de la Marina Mercante o la comunidad autónoma correspondiente.

PERTest es una herramienta independiente de preparación y no está afiliada ni respaldada por la Dirección General de la Marina Mercante ni por ninguna administración. La información oficial y vinculante es siempre la publicada en el Real Decreto 875/2014 y en las convocatorias de examen de la administración competente.